Comienza Risoterapia en Centro de Arte Crisol

Lunes de Risoterapia en Crisol

Ahora comienza un nuevo ciclo de Talleres de Risoterapia en el Centro de Arte Crisol.

Aprovecha esta oportunidad para liberar el estrés, potenciar tu creatividad, reir, jugar, disfrutar, contribuyendo así a tu propio bienestar.

CRISOL CENTRO DE ARTE Y MUSICOTERAPIA, te invita a vivenciar un momento mágico a través de la terapia expresiva
El taller se realiza los día lunes de 19:30 a 20:45 hrs.
Sólo necesitas ropa cómoda. No se requiere experiencia ni conocimientos previos.

Inscripciones abiertas. Convenio con empresas
Consultas: centroartecrisol@gmail.com

¡Disfruta en Familia de la Risoterapia!

Risoterapia Familiar

Compartir la Risoterapia con nuestros hijos e hijas permite crear un espacio donde fortalecer los vínculos afectivos en un contexto de intercambio positivo.

Estos momentos nos van a ayudar a mejorar la comunicación y el clima familiar, desarrollando la creatividad conjunta a través del movimiento, el juego, la expresión de emociones positivas y con la risa como elemento de cohesión.

Ven a disfrutar con tus seres más cercanos de los Talleres de Risoterapia Familiar en el Centro de Arte Crisol.

Sólo necesitas ropa cómoda. No se requiere conocimientos ni experiencia previa.

Consultas e inscripciones: centroartecrisol@gmail.com

El poder de la GRATITUD

Gratitud

Quiero compartir un vídeo muy sencillo y claro sobre la importancia que tiene la gratitud en nuestras vidas. Podemos agradecer a las personas de nuestro alrededor, que nos aportan y enriquecen en el día a día o lo hicieron en algún momento de nuestra vida; pero también resulta fundamental valorar aquello que tenemos y somos, y eso que hacemos por nosotros y nosotras mismas, aumentando nuestro bienestar.

Haz clic aquí para ver el Experimento sobre Gratitud

Y también comparto un fragmento de un texto de Mónica López (www.sanarte.cl) donde nos explica los beneficios de la gratitud en nuestra vida y algunos ejercicios sencillos para practicarla:

Gracias…” Muchas veces desestimamos el poder que tiene esa palabra entregada a otros y también hacia nosotros mismos. ¿Qué pasaría si estuviésemos más conscientes y pendientes de todo lo valioso que tenemos y somos, en vez de aquello que nos falta o afecta negativamente?

Si realmente agradeciéramos cualquiera de nuestros tesoros (que tantas veces no apreciamos) como el tener una familia, salud, trabajo, amigos, pareja, vocación, inteligencia, capacidades diversas o tantos otros que podemos tener y no ver, quizás nos sentiríamos más plenos, viviríamos más agradecidos con la vida, incluso con las situaciones difíciles que se nos presentan, por lo mucho que podemos crecer y aprender de ellas. Si sintiéramos y expresáramos más gratitud, creo firmemente que todos seríamos más felices…

La gratitud es maravillarse, apreciar la vida, mirar el lado luminoso, agradecer a alguien, contar las bendiciones que tenemos. Es saborear cada cosa que vivimos, no dar las cosas por garantizadas. Implica centrarse en el momento presente, apreciar la vida tal como es hoy y ahora y lo que la ha hecho ser así.

¿Pero de qué nos ayuda el expresar gratitud?

– Promueve el mayor disfrute de las experiencias positivas de la vida

– Favorece la autovaloración y la autoestima, ya que ayuda a tomar conciencia de lo que otros han hecho por uno y de lo que uno ha sido capaz de lograr

– Contribuye a afrontar el estrés y los traumas, al agradecer por lo que está intacto

– Alienta y promueve el comportamiento generoso y de ayuda

– Ayuda a construir lazos sociales e inhibe la comparación social

– Es incompatible con emociones destructivas

– Contrarresta la habituación, devolviéndonos nuestra capacidad de asombro.

Si bien todos sabemos que es mejor tener una actitud de gratitud, la tendencia general es a quejarnos constantemente por todo: dolores, incomodidades, preocupaciones, problemas pasados, presentes o que podrían llegar a ocurrir… Por eso, como no es simple tener conciencia constante sobre el poder de la gratitud y muchas veces requiere un entrenamiento el aprender esta actitud hacia la vida y hacerla crecer, a continuación les sugiero realizar algunos ejercicios:

Ejercicio Nº 1: Cartas de Gratitud

El ejercicio consiste en pensar en una o más personas a las cuales no les agradeciste algo que hicieron por ti y fue significativo. Les escribes una carta (no importa si es breve o extensa) donde expreses tu agradecimiento por aquello que hicieron por ti y que aunque ha pasado tiempo, no lo has olvidado, y se las entregas personalmente a cada una de ellas.

Es detenerse a valorar las acciones de otros y aprender a decir gracias, aunque haya pasado el tiempo. La otra persona de seguro lo valorará y será una experiencia de crecimiento para ti también. Sería ideal realizar este ejercicio al menos 3 veces al año (cada 4 meses), para que su efecto sea significativo en nuestra vida.

Ejercicio Nº 2: Listado de Gratitud 

Debes escribir una lista detallada y específica de todas las cosas por las cuales sientes gratitud (tener buena vista, una audición aguda, tener la inteligencia para haber estudiado, tus hijos, tu relación de pareja, la solidaridad de tus compañeros, etc.).

Intenta colocar lo más posible en ese momento, pero esa lista quedará abierta. Deja el listado en un cuaderno cerca de tu alcance y cada vez que recuerdes algo por lo cual te sientas agradecido, añádelo a tu lista. Lo ideal es que al menos 2 veces al mes accedas al cuaderno, lo leas nuevamente y complementes. Puedes agradecer incluso aquellos desafíos difíciles que trae la vida y de los cuales aprendes.

Ejercicio Nº 3: Diario de Gratitud

Si al menos una vez a la semana escribieras en un diario/cuaderno las cosas que te han hecho feliz durante la semana, deteniéndote a pensar en cada una, te irías entrenando cada vez más en percibir lo positivo y valioso de tu vida por sobre las cosas difíciles que te pueden ocurrir. Al releerlas podrías tomar conciencia de lo afortunado que eres y mantener una actitud distinta hacia la vida, abierta a la felicidad.

Estos ejercicios te ayudarán a aumentar tu conciencia sobre todo lo valioso que hay en tu vida y a ir tomando una actitud más cercana a la gratitud que a la queja, lo cual en el mediano plazo favorecerá tu estado emocional, mental y físico.

 

Fin de Año, momento de CIERRES y COMIENZOS con SENTIDO

Ilustración Liniers

En estas fechas quiero publicar un texto de Mónica López*, agradeciéndole enormemente el haberme permitido compartirlo de su web: 

http://www.sanarte.cl/

Sí, es cierto que entre los cierres que en el trabajo muchas veces nos solicitan, los pendientes urgentes que deben quedar resueltos antes de que termine el año, las compras de regalos y cenas navideñas, la creación de tarjetas y saludos, la asistencia a bailes del colegio, reuniones de apoderados, amigos secretos, las cenas y paseos de fin de año, entre tantas otros quehaceres (que pueden ser más o menos entretenidos dependiendo de nuestra actitud), cuesta detenerse… pero aunque sea un breve tiempo, el valor de esto puede favorecernos más de lo que pensamos. Les dejo acá algunas ideas para considerar en este proceso y que no pasemos en piloto automático del 2013 al 2014.

– Gratitud: Ya sea a través de tarjetas navideñas escritas por ti, agradeciendo lo recibido y lo vivido junto a otra persona, dando directamente las gracias a quienes las merecen o en una reflexión personal, es bueno tomar conciencia de que hay cientos de cosas por las cuales podemos estar agradecidos. Sentirnos afortunados nos ayuda a valorar nuestra vida y lo que hacemos de ella, a tener una actitud más receptiva, incompatible con el miedo, amiga del optimismo, la felicidad y los vínculos, incluso podemos agradecer todo lo difícil que puede habernos tocado este año pues nos ha enseñado y nos ha dado la oportunidad de crecer, quizás en el mismo momento es complejo valorar las experiencias complejas, pero con el tiempo vamos hallándole el sentido, es toda una habilidad que podemos desarrollar.

En familia, podemos conversar en la cena de fin de año qué fue lo mejor que vivió cada uno en el año, cuáles son las situaciones que logró resolver (confirmar que a veces las cosas no son tan terribles como imaginamos una vez que las enfrentamos), sentirse orgullosos por lo avanzado, por lo aprendido y felicitarse mutuamente. Seguro esta práctica les ayuda a conocerse mejor y fortalecer los lazos.

– Perdonar: Vivir con ganas de vengarse, rabias y resentimientos finalmente nos daña más de lo que imaginamos. Es un peso que si podemos ir aliviando en el camino nos puede ayudar enormemente. Desde ahí, es importante revisar a quienes nos falta perdonar, qué nos impide hacerlo. Entender que perdonar es algo que se hace más por uno mismo que por el otro, que no significa justificar, minimizar el daño u olvidar, pues eso no puede hacerse y el daño tuvo una herida quizás profunda en nuestra vida, pero hay otras maneras mejores de integrar la experiencia que el rencor. En este sentido, la compasión, darnos cuenta que no hay nadie totalmente malo ni totalmente bueno, que en ese momento la otra persona probablemente no tenía mejores herramientas o capacidades para hacer las cosas de un modo menos dañino, que todos somos distintos y tú abordarías los temas de formas diferentes pues eres una persona diferente, rescatar lo aprendido de la experiencia y ver cómo cuidarte y no exponerte de nuevo a esas situaciones (con estrategias distintas al aislamiento extremo del mundo), pueden ser reflexiones que ayuden en el proceso de ir soltando, de ir reparando y perdonando aquello que aún duele en el alma.

– Generosidad: estas fechas son especiales para regalar, pero en este sentido, quiero transmitirles que muchas veces si es posible, suele ser mejor regalar experiencias más que algo material… muchas veces los niños se entretienen más “con la caja que con lo que venía dentro” y si bien hay regalos simbólicos y con sentido, regalar un día de relax, un curso de pintura, un taller de fotografía, kilómetros para viajar a un destino que elijamos, un picnic en un parque, una sesión de origami o entradas a un espectáculo que deseemos puede ser una experiencia más positiva y memorable, así como recibir regalitos hechos por las manos de quien te quiere, un dibujito con cariño. Hay detalles que tienen más valor.

Por otra parte, ¿sabían que en nuestro cerebro se encienden las mismas zonas cuando das algo que cuando lo recibes? El dar puede ser tan enriquecedor como recibir, por eso, elegir en familia regalar a otros puede ser una experiencia que enseñe y fortalezca a todos, ya sea escoger cartas en correos de Chile para ser “viejito pascuero” de un niño que lo necesita, regalar una cena navideña a una familia, entregar regalitos a personas que no son tan cercanas pero que podrían apreciarlo, o también la posibilidad de revisar a fin de año toda tu ropa y juguetes en buen estado para poder elegir cuáles podrían regalar a otros y así fomentar la generosidad y el desprendimiento de lo material, en vez del acumulamiento y apego hacia aquellas cosas que no son tan esenciales, son todas instancias de crecimiento.

– Proyecto de Vida con sentido: cada año nuevo que llega es una oportunidad para reflexionar si la forma en que estamos viviendo corresponde o se acerca a la forma en que realmente queremos vivir, cuáles son nuestros pendientes personales, los sueños que han ido quedando en el camino. Pues si estamos perdiendo el sentido de lo que hacemos, puede ser importante replantearnos y hacer algunos cambios, que no necesariamente necesitan ser radicales. Se trata de revisar y conectarnos con qué es importante para nosotros en la vida, si estamos distribuyendo el tiempo de modo acorde a aquello que más valoramos, si sentimos que estamos no sólo viviendo por y para nosotros mismos sino que nuestra vida trasciende buscando más allá del bienestar individual, un bienestar colectivo donde se incluye nuestra familia, los cercanos y para algunos a veces su entorno o comunidad.

Se trata de hallar el sentido personal que tiene tu vida, una motivación que te da fuerza para seguir siempre adelante y que te hace feliz… no estoy hablando de algo utópico, todos podemos tener una vida con sentido, “formar una familia unida”, “que mis hijos sean felices”, “poder generar mayor conciencia para cuidar nuestro medio ambiente”, “ayudar a otros a sanarse”, entre tantos otros sentidos. Es conectar con tus fortalezas, con cuál puede ser tu aporte en la vida y que no sólo te favorezca a ti. Como dicen los grandes investigadores de la psicología positiva: “el sentido, la mayoría de las veces, se encuentra cuando miras y te das cuenta qué estás haciendo por los demás…”

– Planificar y organizar: tendemos a hacer todo a última hora con la excusa de “no tengo tiempo” o “trabajo mejor bajo presión”, pero los estudios muestran que planificar (de forma flexible) y organizar bien tus tiempos, tus finanzas, tus proyectos, aporta enormemente a tu bienestar y distingue a las personas que se sienten más felices con sus vidas. Muchas veces preguntamos a otros “¿cómo te alcanza el tiempo para hacer todo lo que haces?”, pero todos podemos hacer lo que nos propongamos si nos organizamos bien y en el fondo, todos lo sabemos y alguna vez lo hemos experimentado. Tengamos la voluntad de reorganizarnos, de ver qué integramos a nuestro día a día (más ejercicio, más reuniones con amigos, más encuentros de calidad con mi pareja, actividades motivantes en las que aprenda algo nuevo, etc.) y a qué vamos dedicando menos tiempo (facebook, vagar por internet, mirar sin ver la televisión, etc.) para que nos sintamos más satisfechos con la vida que estamos teniendo, más estimulados y con más energía.

Como ven, este fin de año está lleno de oportunidades, así que al menos detengámonos en alguna para que nuestro 2014 sea aún mejor. Ser feliz y hacer felices a quienes nos rodean depende de nosotros mismos más de aquello que nos puede suceder…

* Mónica López es Psicóloga Clínica de la Universidad de Santiago de Chile, con postítulo de terapia sistémica de familias y parejas. Diplomada en Psicología Positiva y miembro de Action for Happiness y de la Asociación Internacional de Psicología Positiva. Directora de la Sociedad Chilena de Psicología Positiva y Directora del Instituto del Bienestar.

Y tú, ¿qué aportas a tu FELICIDAD?

La gente feliz anda en bicicleta

Hoy leí en una revista de viajes que “según la ONU, la gente feliz anda en bicicleta”. Esa frase quedó dando vueltas en mi mente y busqué más información sobre el tema. Así fue como encontré el Informe de Felicidad Mundial de la ONU.

Pensé en las veces que voy en bici al trabajo. Esos días llego con más energía, saludo de forma más entusiasta a mis colegas y siento un mayor bienestar que cuando voy en transporte público. Traté de razonar el efecto y la explicación que encontré más plausible es que el deporte nos sienta bien. Cuando hacemos ejercicio físico segregamos endorfinas, que son las hormonas responsables de nuestro bienestar ya que actúan en el sistema nervioso central disminuyendo la sensación de dolor. También liberamos tensiones físicas y mentales, lo que nos ayuda a olvidarnos del pasado y dejar de preocuparnos por el futuro, centrándonos en disfrutar del aquí y el ahora.

Hay múltiples estudios científicos que demuestran la relación positiva entre el bienestar psicológico y el desarrollo de hábitos saludables como el ejercicio físico.  Si quieres profundizar más, aquí comparto un estudio de Jiménez et al. (2006) sobre el tema.

Podemos buscar el deporte que más se adapte a nuestras necesidades, ajustando la frecuencia e intensidad de la práctica a nuestras capacidades y circunstancias, pero de cualquier forma es bueno tratar de encontrar un momento para invertir en nuestro propio bienestar porque los beneficios van a ser inmensos. Bailar, andar en la naturaleza, nadar, hacer yoga…hay múltiples opciones donde elegir.

Tu FELICIDAD está íntimamente relacionada con tu salud mental y física, ¿qué vas a hacer para mejorarla?